
La famosa ley Bonasso o de protección de los Glaciares, parece que nunca hubiese salido, pues uno de los principales requerimientos de la misma es que en forma inmediata se tenían que hacer los relevamientos de las zonas y las verificaciones de las áreas periglaciares con el fin de resguardar los recursos existentes.
Pero el Gobierno nos sigue demostrando que retrasa todo lo que no le interesa y recién después de 120 días reglamenta esta norma.
“Las leyes” que le son útiles, como la de la Ley de Medios (insignia k), se encuentran a la orden del día, mientras que la Ley de Glaciares, la cual es realmente importante para el futuro de nuestros hijos, queda retrasada en los escritorios de los que deberían institucionalizarla rápidamente.
“[…] si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden” y entonces me la imagino a la Presidente sollozando en los regazos de Dios, pidiendo clemencia por no haber hecho lo que debía y como fondo de pantalla los lúgubres glaciares secos, contaminados, perdidos.
Lo de Dios lo desconozco, pero la Patria y seguramente el mundo se lo demandará.
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