¡No me los banco más!
Tengo unos cuantos años encima y durante el transcurso de los mismos, he pasado (muy a mi pesar) por casi todos los tipos de gobierno que tuvimos en nuestra desdichada Nación.
Nací en Democracia, para pasar por los años más negros de nuestra historia contemporánea y me entusiasmé como todos los jóvenes de entonces con el retorno a la misma.
La historia siguió un camino lleno de subidas y bajadas y tuvimos que soportar los mismos problemas una y otra vez, pero nunca, a lo largo de todos estos años, me tocó ser testigo de un Estado, que se hace llamar democrático, administrado por personajes mal intencionados, patoteros, vulgares y autoritarios.
Creo que muestras sobran, Moreno y sus embestidas groseras, dignas de un barra brava. Timerman, que sale a defenderlo, atacando a la prensa y no reconociendo las fatídicas acciones de su compañero de armas. Aníbal Fernández , que hoy está callado pero cuando sale a hablar no hace otra cosa más que atacar a la oposición en vez de intentar construir algo. Y sigo, “el gran cacique camionero” Hugo Moyano, quien dice que la inflación controlada no es mala, pero que un día después sale a pedir para su gremio un plus vacacional, por los posibles desacoples financieros que dicha inflación produce.
Pero lo que más me indigna es que estas personas responden a las órdenes que imparten los verdaderos responsables ideológicos de toda esta debacle nacional, “LOS KIRCHNER”.
Este matrimonio, que en las épocas más oscuras (a la que ellos no se cansan de retroceder), tuvo sus primeras oportunidades de negocios aliándose a los distintos grupos de poder de su provincia natal; este mismo matrimonio que ha multiplicado una y otra vez su patrimonio desde el año 2003, justo cuando toman las riendas del poder que el Estado otorga, este mismo matrimonio que no se cansa de hablar de Redistribución de las riquezas y que ya lleva encima más de una denuncia por fraudes, asociaciones ilícitas, enriquecimiento ilícito, cobro de coimas y demás pequeñeces…
Este mismo matrimonio que parece querer instalarse eternamente en el sillón de Rivadavia presentándose no sólo como una alternativa sino como la única alternativa.
En fin, la verdad espero que mis sufridos compañeros de viaje, los argentinos, aprendamos de todas estas situaciones y cuando llegue el momento de volcar nuestras ideas en una urna podamos decir: “No me los banco más”.
Nací en Democracia, para pasar por los años más negros de nuestra historia contemporánea y me entusiasmé como todos los jóvenes de entonces con el retorno a la misma.
La historia siguió un camino lleno de subidas y bajadas y tuvimos que soportar los mismos problemas una y otra vez, pero nunca, a lo largo de todos estos años, me tocó ser testigo de un Estado, que se hace llamar democrático, administrado por personajes mal intencionados, patoteros, vulgares y autoritarios.
Creo que muestras sobran, Moreno y sus embestidas groseras, dignas de un barra brava. Timerman, que sale a defenderlo, atacando a la prensa y no reconociendo las fatídicas acciones de su compañero de armas. Aníbal Fernández , que hoy está callado pero cuando sale a hablar no hace otra cosa más que atacar a la oposición en vez de intentar construir algo. Y sigo, “el gran cacique camionero” Hugo Moyano, quien dice que la inflación controlada no es mala, pero que un día después sale a pedir para su gremio un plus vacacional, por los posibles desacoples financieros que dicha inflación produce.
Pero lo que más me indigna es que estas personas responden a las órdenes que imparten los verdaderos responsables ideológicos de toda esta debacle nacional, “LOS KIRCHNER”.
Este matrimonio, que en las épocas más oscuras (a la que ellos no se cansan de retroceder), tuvo sus primeras oportunidades de negocios aliándose a los distintos grupos de poder de su provincia natal; este mismo matrimonio que ha multiplicado una y otra vez su patrimonio desde el año 2003, justo cuando toman las riendas del poder que el Estado otorga, este mismo matrimonio que no se cansa de hablar de Redistribución de las riquezas y que ya lleva encima más de una denuncia por fraudes, asociaciones ilícitas, enriquecimiento ilícito, cobro de coimas y demás pequeñeces…
Este mismo matrimonio que parece querer instalarse eternamente en el sillón de Rivadavia presentándose no sólo como una alternativa sino como la única alternativa.
En fin, la verdad espero que mis sufridos compañeros de viaje, los argentinos, aprendamos de todas estas situaciones y cuando llegue el momento de volcar nuestras ideas en una urna podamos decir: “No me los banco más”.

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